La peor liga del mundo

No niego mi condición de socio, accionista y aficionado del Deportivo, pero entiendo que esto no puede anular de ninguna de las maneras las reglas de la más elemental lógica, a las que todas las cuestiones deben someterse.
Y digo esto porque, como cada vez que se incumple un reglamento en el ámbito futbolístico y el perjudicado reclama, de forma inmediata se le acusa de querer ganar en los “despachos” lo que no se ha ganado en el campo, introduciendo uno de los sofismas más extendido en estos últimos años, y que consiste en diferenciar “el campo” de la “reglamentación” para poder incumplir esta última, e incluso, no se emplea el término reglamento o reglamentación, sino que se acude a algo despectivo término de “despachos“.
Partamos del incontestable hecho de que toda competición tiene un reglamento, y que este debe ser cumplido por todos, por lo que en el campo no se puede ganar nada en contra del reglamento, y de esta forma tan sencilla, se deshace el equívoco.
Es curioso observar como en otras competiciones deportivas este problema no se plantea, y así en la Formula 1, el más leve incumplimiento desplaza en la parrilla de salida al infractor, o le añade unos segundos que le hacen perder una plaza. Tres cuartos de lo mismo sucede en el golf, en donde llevar un palo de más de los permitidos en la bolsa –no hace falta
haber empleado todos los palos, solo llevarlo—acarrea duras consecuencias, por muy buen recorrido que hubiese hecho el infractor, sin que nadie plantee el sofisma de que se gana en los despachos.
En consecuencia, el equívoco campo versus reglamento no existe, por la sencilla razón de que nadie puede ganar nada en el terreno de juego infringiéndose el reglamento, y si el reglamento especifica que la última jornada la tienen que jugar todos los equipos implicados en ascensos y descensos a la vez, nadie habrá ganado nada hasta que se cumpla el reglamento escrupulosamente, es decir, jugando todos a la vez.
Si toda violación de una norma es rechazable, más rechazable aún resulta en este caso, en que todos nos hemos escuchado hasta la saciedad la justificación de esta regla, que no es otra que la <<puridad>> de la competición.
En fin, no tenemos la mejor liga del mundo, tenemos la más manipulada.

imagen: http://www.icacor.es/el-colegio/organigrama/junta-de-gobierno.html

Artículo por D. Augusto José Pérez-Cepeda Vila

Decano del Ilustre Colegio Provincial de Abogados de A Coruña

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