El Sareb dispara nuestra deuda pública al 120%

Eurostat ha decidido incorporar a la Sareb (Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria) también conocido como el Banco Malo, a las cuentas públicas del Estado, lo que tendrá un importante impacto en el déficit.

La deuda pública, que cerró el pasado ejercicio en 1,3 billones de euros, aumentará en unos 35.000 millones y el déficit se verá afectado por los más de 7.000 millones de euros patrimonio neto negativo con los que contaba Sareb a cierre de 2019 y a los que habrá que sumar el impacto que se ha acumulado a lo largo de 2020. De este modo, la deuda pública, que ascendió al 117,1% del PIB en 2020 escalará al 120%, tras sumarle los 35.000 millones de deuda de la entidad.

Desde el Gobierno han reconocido que uno de los elementos que hay que considerar es si se extiende la vida de Sareb, ya que inicialmente la sociedad se creó con fecha de caducidad y su liquidación estaba prevista en 2027. Así, creen que habría que analizar si la ampliación del plazo permitiría realizar una mejor gestión de los activos y lograr por tanto una mayor creación de valor de los mismos. Aunque la sociedad pase a ser únicamente del Estado, la intención es que la Sareb siga manteniendo el mandato con el que se creó y continúe dando salida a los activos inmobiliarios que posee, al margen de los compromisos alcanzados para ceder viviendas sociales.

El próximo 27 de mayo la Sareb celebra su junta de accionistas para aprobar las cuentas anuales y el informe de gestión de 2020; en el mismo encuentro la compañía propondrá la conversión de 1.430 millones de deuda subordinada en capital, ya que este se va reduciendo a medida que la sociedad continúa con su actividad.

El banco malo fue creado en 2012 para gestionar los activos inmobiliarios tóxicos de la banca y quedó inicialmente fuera de las cuentas públicas porque la participación del Estado era inferior a la mitad, al quedarse en el 45,9%. Sin embargo, la oficina estadística ha cambiado de criterio debido, entre otros motivos, a que el Estado es avalista de la deuda senior y a que la sociedad ha incumplido algunas de las condiciones que se fijaron en el momento de su creación.

En este punto entran en juego las cuantiosas pérdidas que arrastra Sareb, ya que en el momento de su nacimiento se apuntó que la sociedad no debía tener pérdidas significativas y por el momento el banco malo ha generado números rojos recurrentes en todos los ejercicios y su cúpula directiva ha reconocido en varias ocasiones la dificultad de que en algún momento Sareb llegara a generar beneficio neto.

Por su parte, desde el Gobierno señalan que este cambio además de suponer un impacto en la deuda también conlleva incorporar al ámbito público la cartera de la Sareb, lo que permitirá reducir la deuda a medida que se vendan sus activos. Asimismo, apuntan que a partir de ahora la actividad de la sociedad se va a registrar con las normas de contabilidad nacional, lo que supone diferencias significativas respecto a la contabilidad privada ordinaria y recuerdan que el impacto en el déficit podría ser menor en un futuro si los activos se revalorizan.

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