ENTREVISTA HISTÓRICA: 1971, BECI Y SU LEGENDARIO GOL DEL ASCENSO

Antonio Eduardo López Beci, nacido en Lugo el 12 de diciembre de 1943 y conocido para el fútbol como Beci, fue uno de los mayores delanteros de la historia del Real Club Deportivo. Militó en nuestro club de 1964 a 1974, aunque jugó cedido en Osasuna la temporada 1966-67, viviendo en A Coruña la época llamada del «ascensor», por la asiduidad con la que alternaban descensos y regresos a Primera. En su día, el extinto diario DEPOR Sport habló con él para recordar su famoso «gol del ascenso» ante el Rayo de la campaña 1970-71. Hasta que Stojadinovic acabó con el meigallo en el verano de 1991, nunca se volvió a celebrar subir a la máxima categoría. Por ello, aquel tanto de este preciado y apreciado ariete lucense se valoró como mitológico durante dos décadas.

Se le recuerda mucho por el del Rayo, pero usted ya tenía experiencia en goles importantes, ¿no es así?

Sí, en Oviedo marqué un gol que sirvió para lograr un ascenso previamente. Pero éste fue fuera de casa y no tuvo la misma repercusión

¿Cómo se presentaba sobre el papel la temporada 1970-71?

Por aquellos años, cuando estábamos en Primera éramos candidatos firmes al descenso y cuando estábamos en Segunda lo éramos al ascenso. Subíamos un año y bajábamos al siguiente. Así de forma continuada. Cada vez que empezábamos la temporada en Segunda las aspiraciones eran las máximas.

¿Se seguía con el equipo del año anterior o hubo cambios?

La mayoría del equipo continuaba. Sólo se incorporaron algunas caras nuevas.

¿A medida que se acercan los últimos partidos, se cree en el ascenso?

Sí, porque cuando estábamos en Primera descendíamos, pero tampoco era un descalabro absoluto. En los años de ascenso siempre estábamos ahí hasta el final.

¿Por qué llegan al último partido jugándoselo todo a una carta?

El encuentro anterior había sido en Ferrol. Los choques Racing-Deportivo, igual que los que teníamos con el Celta, eran diferentes a los demás. Independientemente de las diferencias en la clasificación, siempre eran peligrosos. Perdimos 1-0 en un día muy lluvioso y con el campo completamente embarrado. Tuvimos que dejarlo todo para el último partido contra el Rayo Vallecano. El equipo madrileño era el otro candidato al ascenso, pero, además, con el empate les llegaba para subir, por lo que tenían una pequeña ventaja inicial que nosotros podíamos contrarrestar por jugar en casa.

¿Temían que el Rayo viniese con el ‘autobús’?

Nosotros teníamos que ganar a la fuerza y no nos planteábamos nada. Yo marqué el gol muy pronto, a los seis o siete minutos del inicio. Eso nos favoreció, pero nos hizo pasar un final de partido tremendo. Recuerdo una jugada en la que Veloso, que estaba en el Rayo después de dejar el Madrid, se quedó solo delante de nuestro portero y con él casi batido la tocó a un lado y dio en el palo.

¿Cómo era el ambiente de Riazor?

Se vivió muy intensamente. En la parte de Pabellón entonces no había gradas y se colocaban unas metálicas en los partidos de interés. También había varias filas de sillas en las pistas de atletismo. Todo estaba repleto, lo que hacía que todo se convirtiese en una especie de olla a presión para el equipo contrario.

¿Hubo algún factor externo que influyese en el partido?

No. La única razón de que hubiera un ambiente muy tenso residía en que el partido era vital para los dos equipos. No era el mismo caso, por ejemplo, que el de la LIga perdida con el penalti de Djukic, en el que el Valencia lo único que podía ganar era el dinero de las primas a terceros. En el partido contra el Rayo no había más posibilidades para los dos conjuntos que ascender o permanecer en Segunda División.

¿Recuerda la jugada del gol?

Partió de un centro de Cervera hacia el punto de penalti. Creo que el portero del Rayo tropezó un poco con uno de sus defensas, lo que me sirvió para llegar antes y cabecear al fondo de la red.

¿Era consciente en aquel momento de lo logrado?

Un delantero siempre que marca un gol recibe una satisfacción muy especial, aunque no valga para mucho. Si, encima, es un tanto que puede propiciar un ascenso, la satisfacción es inmensa.

¿Se acuerda de si en ese momento se lo dedicó a alguien?

No. Yo oigo que hay mucha gente que cuando marca un gol se acuerda de cosas. Para mí, la intensidad del partido era tal que no me dio tiempo de acordarme de nadie ni nada. Simplemente sentía una gran satisfacción por el gol, independientemente de que lo hubiera marcado yo, ya que en 90 minutos nos estábamos jugando toda la temporada.

¿Cómo recibió el público el gol?

Bien, pero aún estaba tenso porque la diferencia de 1-0 realmente es preocupante, ya que en cualquier momento podía haber una jugada que tirase por la borda toda la campaña. De todas formas, nosotros teníamos un buen equipo –hay que decir que el Rayo, también- y supimos aguantar el resultado.

¿Después del gol, el entrenador les dio indicaciones de irse hacia atrás?

No, seguimos jugando el partido con normalidad. Muchas veces se le echan las culpas a los entrenadores de que se eche un equipo atrás, pero en eso inciden muchísimos factores. Puede ser que el entrenador te mande, también que el mismo equipo se repliegue por propia iniciativa e, igualmente, que el equipo contrario te achuche y te obligue a atrasar las posiciones.

¿Y el Rayo achuchó?

El Rayo achuchó, sí. Salvamos el tipo.

¿Los de Vallecas tenían jugadores temibles?

Claro, la mayoría venían de Primera División. Veloso había sido internacional, Felines también fue un hombre importante en el fútbol español…Era un equipo con cartel.

¿Cuándo empezaron a ser conscientes de que podían conseguir el ascenso?

Durante toda la temporada estuvimos de primeros , con lo cual siempre pensamos en ello. Tambiéne s verdad que entonces sólo ascendía uno directamente de Segunda, lo que tenía doble mérito.

En el momento en que se confirma la vuelta a Primera, ¿qué piensan?

En las vacaciones (risas)… En el verano, el Teresa Herrera, en el Trofeo Conde de Fenosa.

No pensaban, por lo que veo, que ese gol iba a ser recordado durante veinte años porque ese tiempo fue el que se tardó en regresar a la élite.

Autor: Mi querido amigo Luis Soto

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