La gran amenaza del COVID19 es : P.1

 

La ciudad de Manaos es noticia y no por una gran causa, sino por ser el lugar de origen de la nueva amenaza del coronavirus cuyo nombre es: P.1.

Manaos, es un reguero de infección y muerte, a tal punto, que los investigadores consideran como probable, por primera vez, la existencia de casos de reinfección con resultado fatal.

Los científicos brasileños llegan a la conclusión de que la capacidad neutralizante de los anticuerpos es seis veces menor contra esta variante brasileña, en comparación con otros coronavirus.

Y afirman que «los datos indican que el linaje P.1 puede escapar de los anticuerpos neutralizantes generados en respuesta al SARS-CoV-2 que circulaban previamente».

Es decir, que esta caída podría significar que al menos algunas personas serían vulnerables a nuevas infecciones de P.1.

P.1 es la nueva amenaza del coronavirus y así actúa

P.1, una variante nacida en la ciudad de Manaos, la capital de la amazonia brasileña. Descubierta a finales del pasado año, en los últimos días de diciembre, pero la investigación no se centró en ella y sus efectos hasta que algunos científicos se han planteado si realmente puede tener esta cepa la capacidad de infectar a personas que teóricamente tenían inmunidad por haber sufrido la enfermedad.

En estos momentos hay ya tres estudios que, si bien todavía no han sido publicados en revistas científicas o revisados por pares, resultan alarmantes, sobre todo porque parecen debilitar el efecto protector de los anticuerpos, e incluso el de una vacuna china que ahora están utilizando en Brasil.

La situación la resume un epidemiólogo de Harvard, William Hanage, al afirmar que «es una variante para tomarse en serio y los datos demuestran que es correcto estar preocupados».

Sobre todo porque, además, esta variante ya se ha encontrado en 24 países y en varios estados de EE UU.

Manaos, una historia alarmante

Manaos es una ciudad de algo más de 2 millones de habitantes situada en las orillas del río Negro, en el noroeste de Brasil, y capital del extenso estado de Amazonas. Allí fue donde en los primeros días de la pandemia, hace poco menos de un año, el coronavirus entró con enorme virulencia.

Manaos recibió el Covid19 hace poco más de un año, siendo devastada, una ciudad cerca de 2 millones de habitantes a orillas del Río Negro, territorio del Amazonas, donde estudios de los científicos aclaró que 3 de cada 4 habitantes de Manaos ya han sido infectados, es decir, un 76% de la población, pensando así que se habría obtenido la famosa inmunidad de grupo, pero ahí el error.

Pasados 7 meses de la pandemia, llegó la sorpresa, los primeros días de Enero los contagios se multiplicaron por seis, y de los 552 infectados que habían tenido entre el 1 y el 19 de diciembre, pasaron a 3.431 del 1 al 19 de enero. Un incremento tan inesperado como preocupante, después de siete meses con una tasa controlada de contagios.

Los científicos no descansaron hasta lograr las respuestas, y ni era la cepa africana ni la cepa británica, como muchos sospechaban, Manaos tenía su propia cepa.

¿Por qué se extendía tan rápido?

La sorpresa de los científicos era que habían encontrado algo nunca visto, 21 mutaciones no conocidas.

¿Podría ser posible que estemos ante una mutación que sea capaz de derrotar a nuestros anticuerpos?

Se rastreó la variante P.1 desde sus primeras muestras del mes de Diciembre. Y combinando los datos de genomas, anticuerpos y registros médicos en Manaos, concluyeron que P.1 conquistó la ciudad no gracias a la suerte sino a la biología: sus mutaciones ayudaron a que se extendiera.

Primero porque calculan que P.1 es entre 1,4 y 2,2 veces más transmisible que otras variantes del coronavirus.

Segundo, y esto es todavía más preocupante, porque sí que parece haber reinfecciones.

Así se concluye de un experimento cuyos resultados han sido publicados el lunes en un preprint (artículo todavía no revisado por pares) en The Lancet.

El este estudio está firmado entre otros autores por William M. de Souza, del Centro de Investigaciones Virológicas de la Facultad de Medicina la Universidad de São Paulo, y Mariene R. Amorim, del Laboratorio de Virus Emergentes, Departamento de Genética, Microbiología e Inmunología.

Y en su investigación han llegado a la conclusión de que la capacidad neutralizante de los anticuerpos es seis veces menor contra el linaje P.1 en comparación con otros coronavirus.

Además, cinco meses después de la inmunización de refuerzo con «CoronaVac», la vacuna contra la COVID-19 desarrollada por la compañía farmacéutica china Sinovac Biotech, el plasma de los individuos vacunados no logró neutralizar eficazmente el virus del linaje P.1.

Por lo que concluye el informe con una afirmación más que preocupante: «estos datos indican que el linaje P.1 puede escapar de los anticuerpos neutralizantes generados en respuesta al SARS-CoV-2 que circulaban previamente».

Es decir, que esta caída podría significar que al menos algunas personas serían vulnerables a nuevas infecciones de P.1.

Hasta el punto de que los científicos creen que hay «una creciente evidencia» que sugiere que la mayoría de los casos de la segunda ola de Manaos fueron el resultado de reinfecciones. Y afirman que de cada 100 personas que se infectaron en Manaos el año pasado, entre 25 y 61 de ellos podrían haber sido reinfectados si hubieran estado expuestos a la nueva variante P.1.


Pero los científicos insisten en que estos resultados obtenidos de células en tubos de ensayo, no necesariamente significan que las vacunas serán menos efectivas para proteger a personas reales de la nueva cepa brasileña, P.1.

Las vacunas pueden proporcionar una fuerte protección contra P.1 incluso si los anticuerpos que generan no son tan potentes. E incluso si la variante logra infectar a las personas vacunadas, lo más probable es que permanezcan protegidas de un ataque severo de Covid-19.

Además, en el mundo real, fuera del laboratorio, existe al menos dos explicaciones posibles, no excluyentes entre ellas, para esta segunda ola de Manaos y sus trágicas consecuencias.

Son explicaciones desarrolladas en un artículo publicado en The Lancet y liderado por Ester C. Sabino

La primera considera que sería posible que la tasa de infecciones de SARS-CoV-2 en la primera ola podría haberse sobreestimado, por lo que realmente la población permaneció por debajo del umbral de inmunidad de grupo hasta principios de diciembre de 2020. Y en este escenario, el resurgimiento podría explicarse por una mayor mezcla de infectados e individuos susceptibles de infectarse en un momento en el que se relajaron bastante las medidas.

La segunda sería que existe la posibilidad de que la inmunidad contra las infecciones hubiese comenzado a disminuir en diciembre de 2020 (seis meses después de la primera ola), debido a una disminución general de la protección inmunitaria contra el SARS-CoV-2 y los anticuerpos. Pero el propio estudio considera que es poco probable que la inmunidad menguante por sí sola explique el aumento de casos en manaos.

Y así estamos, en espera de nuevas investigaciones y sabiendo que, hoy por hoy, las medidas únicas posibles siguen siendo las mismas. Mantener las medidas de protección y las vacunas.

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