octubre 27, 2021

La expedición Balmis

Los niños (coruñeses) de la viruela que salvaron al mundo

Unos héroes, unos niños coruñeses, españoles, ofrecieron su vida para salvar a millones de niños en América.

Os presento una historia emocionante como la solidaridad salvó a la humanidad.

La viruela es la única enfermedad contagiosa que la humanidad ha conseguido erradicar, gracias a una campaña masiva de la OMS.

La expedición española capitaneada por el médico alicantino Francisco Javier Balmis (1753-1819), destinada a difundir el uso de la vacuna contra la viruela. Es en homenaje a esta acción que el Ministerio de Defensa ha bautizado la operación puesta en marcha actualmente contra la epidemia de coronavirus.

¿Qué es la viruela?

Es una enfermedad infecciosa y contagiosa, causada por un virus, que se caracteriza por provocar fiebre y por la aparición de ampollas de pus en la piel que al secarse quedan en forma de costras y al caer dejan cicatrices permanentes en la piel.»la viruela se declaró erradicada en 1979 gracias a una intensa campaña de vacunación«

En el siglo XVIII, la viruela era una enfermedad devastadora que constituía una amenaza muy letal que no respetaba clases sociales. Tampoco a los reyes, como sucedió con el joven Luis I de España, de tan solo diecisiete años. En Europa unas doscientas mil personas morían y en su mayoría, eran niños.

Los campesinos observaron que los que ordeñaban vacas no sufrían el contagio. El médico británico Edward Jenner reparó en ello y, en 1796, introdujo el fluido de un animal infectado en un niño. Este quedó inmunizado con carácter permanente.

Carlos IV de España en un retrato de Francisco Bayeu, c. 1790-1791. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
Carlos IV de España en un retrato de Francisco Bayeu, c. 1790-1791. Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Dominio público

El nuevo hallazgo no tardó en conocerse en España. Multitud de publicaciones de la época atestiguan el interés por la esperanzadora innovación. El rey Carlos IV apoyó inmediatamente el proyecto de vacunar a todo el imperio español, dado que sabía lo que la viruela podría hacer, pues lo había sufrido en su propia familia, con la pérdida de una hija, María Teresa, de apenas tres años, y a su hermano, el infante Gabriel.

En 1802, una epidemia de grandes proporciones se había desatado en el virreinato de Nueva Granada, que abarca las actuales repúblicas de Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá, es por ello que se pone en marcha el proyecto de vacunación en tiempo récord para la época, fue una decisión para llevar la protección del monarca a sus súbditos necesitados, sobre todo a los más pobres, porque se sabía que estos eran los que sufrían las peores consecuencias.

La viruela podía afectar a todos, pero los que se hacinaban en viviendas miserables lo tenían más complicado para su recuperación. No obstante, esta motivación humanitaria coexistía con la voluntad política de fortalecer los recursos del Estado evitando las periódicas catástrofes demográficas.

El médico Francisco Javier Balmis, grabado, c. 1800.
El médico Francisco Javier Balmis, grabado, c. 1800. Dominio público

El viaje de la esperanza

En 1803 partió de La Coruña la corbeta María Pita, con Balmis como director de la denominada Real Expedición Filantrópica. Un cirujano, Josep Salvany, era el subdirector. En aquellos momentos había que hacer frente al reto de transportar la vacuna a una gran distancia de forma que estuviera en condiciones de ser utilizada.

Hubo que recurrir a un método primitivo, pero ingenioso. Se reunió un grupo de veintidós niños coruñeses y se inoculó el virus a dos. Cuando estos desarrollaron la forma atenuada de la enfermedad, se repitió la operación con otra pareja. A través de esta cadena, el fluido llegó fresco a territorio americano.

Para reclutar a estos niños, el gobierno ofreció mantenerlos y formarlos hasta que pudieran ejercer un oficio digno. Aunque la oferta era atractiva, los padres no deseaban entregar a sus hijos para un viaje tan largo y arriesgado. Por eso los elegidos fueron huérfanos procedentes de La Coruña y Santiago. Más tarde, ya en América, se buscarían nuevos niños para proseguir con la expedición.

Cicatrices producidas por la vacuna de la viruela en un tratado traducido por Balmis en 1803.
Cicatrices producidas por la vacuna de la viruela en un tratado traducido por Balmis en 1803. CC BY 4.0 / Wellcome Library

Tras su llegada a Venezuela en marzo de 1804, la expedición se dividió para multiplicar los esfuerzos. Balmis se encaminó hacia el norte para vacunar México y, desde allí, dirigirse a Filipinas, en un largo viaje en el que los niños portadores de la vacuna pasaron por un sufrimiento atroz. El capitán del navío Magallanes había prometido al médico alicantino colocar a los pequeños en un compartimento amplio y ventilado, pero, pese a las indignadas quejas de este, los situó en un espacio lleno de inmundicias y ratas.

Por su parte, el segundo de Balmis, Salvany, marchó hacia América del Sur. Le esperaba un periplo lleno de penalidades en una geografía con distancias descomunales y todo tipo de obstáculos. Él mismo relató así, desde Cochabamba, Bolivia, las dificultades que él y sus hombres tuvieron que superar: “No nos han detenido ni un solo momento la falta de caminos, precipicios, caudalosos ríos y despoblados que hemos experimentado, mucho menos las aguas, nieves, hambres y sed que muchas veces hemos sufrido”.

Una proeza creada por el Dr. Balmis

Se estima que más de 250.000 personas fueron vacunadas directamente por la Expedición Balmis y que millones de personas fueron salvadas de morir gracias a la creación, en los lugares por los que pasaban, de Juntas Sanitarias y Casas de Vacunación públicas.

Cabe destacar la labor de la primera enfermera en misión internacional Isabel Zendal, rectora del Orfanato de la Caridad de La Coruña. Participó en la Real Expedición Filantrópica de la Vacuna de Francisco Javier Balmis.

Una heroína, olvidada hasta la fecha, una mujer que no luchaba con capa y espada, una mujer soltera, que dio su vida por sus niños, los cuidó, los entretuvo, los trató como suyos, para que pudiesen lograr su misión, salvar la vida de millones de personas.

Isabel Zendal, es el nombre ahora de un hospital en Madrid que lucha contra el covid19, al menos quedará su nombre grabado en la historia, una triste historia de una enfermera que dio su vida por un bello final.

Fuentes: ABC, ElEspañol, Academia Play, La Vanguardia, Wikipedia

Monumento dedicado a Isabel Zendal y los niños
monolitos en la casa del hombre «Domus» dedicado a Isabel Zendal y los niños
Please follow and like us:
Pin Share

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Follow by Email
Twitter
Visit Us
Follow Me
Telegram